Suena el teléfono. Al otro lado, una voz tranquila y profesional dice llamar del departamento de seguridad de Abanca. Sabe su nombre, a veces los últimos dígitos de su tarjeta, y le avisa de un cargo que no reconoce o de un acceso extraño a su cuenta. Hay que actuar ya, insiste: mueva el saldo a una «cuenta segura» o confírmele el código que le acaba de llegar por SMS.
Conviene decirlo desde el principio. Abanca no hace esa llamada. Quien la hace es un delincuente que se está haciendo pasar por el banco, y todo lo que viene después está diseñado para que usted no tenga tiempo de pensar.
Cómo suena la llamada
El guion se repite con pocas variantes. Primero, la alarma: un cargo de una cantidad concreta que usted no ha hecho, un intento de acceso desde otro dispositivo, la tarjeta «bloqueada por seguridad». Después, el falso rescate: como su cuenta está comprometida —le dicen— hay que ponerla a salvo. Y ahí llega la petición que lo delata todo. Que traslade su dinero a otra cuenta «a nombre del banco» mientras se resuelve la incidencia, o que le lea en voz alta el código de verificación que le han enviado por mensaje.
Muchas veces la llamada no llega en frío. Va precedida de un SMS que suplanta a Abanca, de modo que cuando suena el teléfono usted ya está inquieto y predispuesto a creer. Es la misma maquinaria, en dos actos.
Por qué resulta tan creíble
Porque está preparada para serlo. Que la persona conozca su nombre no significa nada: los datos personales circulan tras filtraciones y brechas ajenas al banco, y basta con muy poco para aparentar una relación previa. Lo mismo ocurre con el número que ve en la pantalla. Mediante spoofing, un estafador puede hacer que en su teléfono figure el número oficial de Abanca, incluso encajar el SMS falso dentro del mismo hilo de mensajes legítimos del banco. Ver el número correcto no prueba absolutamente nada.
A eso se suma la palanca de siempre: la urgencia. La prisa, el miedo a perder el dinero y la autoridad de quien parece un empleado del banco están calculados para que usted reaccione antes de razonar. No es casualidad que funcione. Según el Balance de Ciberseguridad 2024 de INCIBE, su Línea de Ayuda 017 atendió 98.546 consultas ese año —un 21,8 % más que en 2023—, el 14 % de quienes acudieron a ella lo hizo por algún tipo de suplantación de identidad digital y un 33 % de los usuarios había recibido algún intento de phishing, vishing o smishing. INCIBE ha publicado además avisos específicos sobre campañas que suplantan a Abanca.
Lo que Abanca nunca le va a pedir
Este es el punto que le permite cortar la llamada sin dudar. La propia entidad lo dice en su página de seguridad, y lo confirman INCIBE y verificadores independientes: Abanca nunca le pedirá sus claves. En concreto, por teléfono, SMS o correo Abanca no le va a pedir:
- Sus claves de acceso, el PIN, el número o el CVV de la tarjeta ni ningún código de verificación recibido por SMS.
- Que mueva o transfiera su dinero a otra cuenta, sea cual sea el motivo o el nombre que le den («cuenta segura», «cuenta puente», «cuenta del banco»).
- Que instale una aplicación o pulse un enlace siguiendo sus indicaciones al teléfono.
La regla es sencilla: si en una llamada le piden cualquiera de esas cosas, no está hablando con su banco. La autenticación legítima ocurre dentro de la app oficial o tecleando usted mismo abanca.com en el navegador, nunca porque alguien se lo dicte por teléfono.
Qué hacer si le llaman ahora mismo
Cuelgue. No dé explicaciones, no facilite ningún dato y no se quede a «comprobar» nada con quien ha llamado. No devuelva la llamada al número que le figura en la pantalla, porque puede estar manipulado.
Si quiere quedarse tranquilo, verifíquelo usted por su cuenta: llame al número del reverso de su tarjeta o a la línea de seguridad y fraude de Abanca, atendida las 24 horas —900 815 525 en España, (+34) 981 910 525 desde el extranjero— o entre en su banca desde la app oficial. Usted marca, usted controla el canal. Y si le queda la duda de si un mensaje o una llamada eran reales, INCIBE mantiene la línea gratuita 017 para consultar.
Guarde lo que tenga: capturas del SMS previo, la hora de la llamada, el número desde el que le contactaron. Si no llegó a dar ningún dato, con marcar el mensaje como spam y borrarlo es suficiente.
Le explicamos con más detalle qué hacer ante una estafa que suplanta a su banco en nuestra guía general sobre suplantación.
Si ya movió el dinero o dictó el código
Que no cunda el pánico, pero tampoco lo deje pasar. Si ya hizo la transferencia o leyó el código, no dé el dinero por perdido: la reacción a tiempo importa, y cada hora que pasa juega en su contra. Lo sensato es ponerse cuanto antes en manos de un abogado que sepa moverse en este terreno, en lugar de tomar decisiones por su cuenta con el susto encima.
Sobre si ese dinero se puede recuperar —que es lo que de verdad quiere saber—, en muchos casos la respuesta es que sí: lo tratamos en ¿tiene el banco que devolverme el dinero tras un phishing?.
En Perseus & RC Abogados llevamos delitos informáticos y fraude por suplantación en A Coruña. Si le ha pasado, hable con nosotros sin esperar.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si la llamada «de Abanca» es una estafa?
Por lo que le piden. Abanca nunca le va a solicitar por teléfono sus claves, el PIN, los datos de la tarjeta ni un código de verificación, y jamás le pedirá que mueva su dinero a otra cuenta. Si en la llamada aparece cualquiera de esas peticiones, no es el banco: es alguien que se hace pasar por él.
En mi pantalla aparecía el número real de Abanca. ¿No es garantía de que era el banco?
No. Los estafadores pueden falsear el número que se muestra e incluso colar su SMS dentro del hilo de mensajes reales del banco. Que vea el número o su nombre no acredita nada; fíese solo del canal que inicie usted.
Tengo dudas en plena llamada. ¿Qué hago?
Cuelgue y verifíquelo usted mismo, sin usar el número que le aparece. Llame al teléfono del reverso de su tarjeta o al oficial de Abanca, o entre desde la app oficial. Un banco de verdad no tiene ningún problema en que usted cuelgue y le llame por su cuenta.
Ya di el código o hice la transferencia. ¿Es demasiado tarde?
No lo dé por perdido. El tiempo corre y actuar pronto importa, así que lo prudente es ponerse cuanto antes en manos de un abogado en lugar de esperar a ver qué pasa.