En las estafas informáticas hay una cantidad que separa un delito leve de uno castigado con prisión, y esa cifra determina si su caso se resuelve con una multa o si compromete su libertad. Por debajo de ese umbral la respuesta penal es mucho más limitada, y por encima el procedimiento se endurece, con posibilidad real de ingreso en prisión según los antecedentes y la reincidencia. Si le han citado como investigado, o le han detenido, conviene saber primero en qué lado de esa línea se sitúa su caso.
Antes que nada, no declare sin abogado
Tiene derecho a no declarar, y a no hacerlo sin abogado. En lo penal las primeras horas mandan, y una declaración a bote pronto, con los nervios a flor de piel y sin saber qué hay en su contra, puede pesar como una losa durante el resto del proceso. Nos sentamos con usted, accedemos a lo actuado y fijamos la estrategia antes de que declare, no después.
Qué está en juego, y qué no
Según el delito puede haber prisión, multa, antecedentes. Pero que le investiguen no le hace culpable, significa que se le atribuye una posible participación que alguien tendrá que probar. Y en esa palabra, probar, se juega su caso.
La defensa se libra en la prueba
En los delitos informáticos la acusación se sostiene casi siempre en prueba digital, registros, direcciones IP, dispositivos, cuentas. Esa prueba no es infalible. A menudo se puede discutir cómo se obtuvo, si se respetó la cadena de custodia, si dice de verdad lo que la acusación pretende. Ahí, en esa vertiente técnica, es donde una acusación de aspecto sólido se desmonta. Lo desarrollo en por qué la prueba electrónica decide los juicios.
Una IP no es una persona
Es uno de los atajos favoritos de las acusaciones, “la operación salió de su IP, luego fue usted”. Pero una dirección IP identifica una conexión, no a alguien. Pudo usarla otra persona, pudo estar comprometida, pudo compartirse. Demostrar quién estuvo de verdad al teclado exige bastante más, y esa distancia es, muchas veces, todo el espacio que necesita una defensa.
Antes de dar explicaciones a nadie
Si declara antes de hablar con un abogado, sin haber visto lo que la acusación tiene contra usted -esa IP, esos registros, esos dispositivos-, cualquier explicación que dé quedará fijada, y será difícil corregirla después aunque la prueba técnica acabe cayéndose por su propio peso. En un caso así lo primero es acceder a lo actuado y fijar la estrategia antes de la declaración, no después de ella. Llame al +34 677 841 007 o contacte con el despacho antes de esa citación; puede ver también el área de delitos informáticos. Cuando llame, tenga a mano la citación o el atestado, la fecha señalada para declarar, y las capturas o documentos relacionados con las cuentas, dispositivos o direcciones IP que la acusación le atribuya.
Preguntas frecuentes
Me han citado como investigado por un delito informático, ¿qué hago?
No declare sin abogado y no dé explicaciones por su cuenta. Contacte con un penalista antes de la declaración para conocer lo que hay en su contra, acceder a lo actuado y preparar su defensa. Las primeras decisiones son las que más pesan.
¿Una dirección IP demuestra que fui yo?
No por sí sola. Una IP identifica una conexión, no a una persona, pudo usarla otro, estar comprometida o compartirse. Probar la autoría real exige mucho más, y ese es a menudo el punto débil de la acusación.
¿Pueden usar contra mí lo que hay en mi móvil u ordenador?
Solo si la prueba se obtuvo respetando sus derechos y la cadena de custodia. Si el acceso a sus dispositivos fue irregular, esa prueba puede impugnarse. Es una de las claves de la defensa en ciberdelitos.
Ser investigado, ¿significa que me van a condenar?
No. Ser investigado significa que se le atribuye una posible participación que la acusación tiene que probar más allá de toda duda razonable. Con una defensa adecuada, muchos asuntos no terminan en condena.