La sentencia lo llama «licitud de la prueba», el requisito de que un dato digital se haya obtenido y conservado sin vulnerar derechos ni alterar su contenido, algo distinto de que ese dato sea cierto. Para usted significa esto, un WhatsApp, un correo o el registro de un dispositivo puede demostrar exactamente lo que necesita y aun así quedar fuera del juicio si el camino para conseguirlo no fue el correcto. En los delitos informáticos, y en bastantes asuntos civiles y penales, el pleito se decide en ese punto.
Qué es
Cualquier evidencia en formato digital que sirva para acreditar un hecho ante un tribunal, mensajes y correos, registros y logs de servidores y aplicaciones, datos de tráfico y localización que guardan las operadoras, el contenido de móviles y ordenadores, el rastro de una transacción. Información potente y, a la vez, delicada, se altera, se borra o se obtiene mal con una facilidad pasmosa.
Por qué decide los juicios
Una prueba digital bien trabajada sostiene una condena o logra una absolución. Una mal obtenida, aunque demuestre lo que usted dice, puede acabar fuera del procedimiento y no valer para nada. La diferencia entre ganar y perder, en estos casos, rara vez está en la teoría jurídica; está en cómo se maneja la evidencia.
La cadena de custodia
Es el concepto que lo gobierna todo, la garantía de que la prueba es auténtica y no se ha manipulado desde que se obtiene hasta que llega al juez. Cómo se captura, quién la toca y cómo se guarda decide si el tribunal la admite o la descarta. El mismo dato puede ser prueba decisiva o papel mojado, según cómo se haya tratado.
Una captura de pantalla no siempre basta
Es un error muy repetido, dar por hecho que un pantallazo lo prueba todo. A veces vale; muchas otras, no, porque una captura se discute o se falsifica sin esfuerzo. Saber cuándo un pantallazo llega y cuándo hace falta algo más (un acta, un volcado, un peritaje, los datos de la plataforma) es parte del oficio, y ahorra sorpresas en la vista.
Por qué un generalista no basta
Trabajar la prueba electrónica pide manejar a la vez lo jurídico y lo técnico. Lo primero lo domina cualquier despacho serio; lo segundo, no tanto. Entender el rastro digital, la geolocalización, el acceso a dispositivos y la validez de lo que aportan operadoras y plataformas, y convertirlo en estrategia, es lo que llevamos años haciendo y publicando. Puede leer, por ejemplo, cómo se obtienen los datos de posicionamiento que guarda la operadora o por qué las huellas biométricas no deben tratarse como contraseñas.
Si su asunto depende de un mensaje, un dispositivo o un rastro digital, no lo deje en manos de quien solo ve la mitad del problema.
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente la prueba electrónica?
Es cualquier evidencia en formato digital útil para acreditar un hecho ante un tribunal, mensajes, correos, registros de acceso, datos de localización, el contenido de dispositivos o el rastro de una operación. Su valor depende de cómo se obtenga y se conserve.
¿Vale una captura de pantalla como prueba en un juicio?
A veces sí y a veces no. Una captura es fácil de discutir o manipular, por lo que en muchos casos conviene reforzarla con otros medios (un acta, un peritaje o los datos de la propia plataforma). Valorar qué hace falta en su caso es clave.
¿Se puede impugnar la prueba digital que presenta la otra parte?
Sí. Si la prueba se obtuvo de forma irregular o se rompió su cadena de custodia, puede cuestionarse su validez y, en su caso, lograr que no se tenga en cuenta. Ese análisis técnico-jurídico es precisamente nuestra especialidad.
¿Por qué necesito un especialista y no un abogado generalista?
Porque estos casos se deciden en la vertiente técnica de la prueba, no solo en la jurídica. Quien domina ambas puede obtener, sostener o desmontar una evidencia digital; quien solo ve la parte legal, no.
Si guarda usted mismo esa conversación con una simple captura de pantalla y nada más, corre el riesgo de que en el juicio esa prueba se declare inválida y el hecho que quería demostrar quede sin acreditar, porque una imagen suelta se cuestiona y se descarta con facilidad. En un caso así, en materia de delitos informáticos, nos ocupamos de que esa evidencia llegue al procedimiento por el cauce correcto y con las garantías que exige su admisión. Llámenos al +34 677 841 007 o contacte con el despacho antes de tocar nada más en el dispositivo. Cuando hable con nosotros, tenga preparado el aparato original donde está el contenido, las fechas exactas de los hechos y cualquier captura o documento que ya haya generado, tal como esté, sin editar ni reenviar.