Recuperación de deudas · A Coruña

Abogados de reclamación de deudas en A Coruña

Reclamamos facturas, préstamos, rentas y cantidades impagadas de empresas, autónomos, comunidades y particulares. Primero averiguamos quién tiene que pagar y con qué, después hacemos el intento de acuerdo que exige la ley y, si el pago no llega, vamos al monitorio, a la demanda y al embargo.

Del impago responde el deudor con todos sus bienes, los que tiene hoy y los que tenga mañana, como dice el artículo 1911 del Código Civil. Lo que decide una reclamación es quién es ese deudor, porque cuando quien compró fue una sociedad responde en principio la sociedad y no su administrador, y cuando alguien firmó como avalista puede ser él quien acabe pagando antes que nadie.

En Perseus & RC Abogados reclamamos deudas de empresas, autónomos, comunidades de propietarios y particulares en A Coruña y en el resto de Galicia. Llevan estos asuntos Ana María Reza Cortiñas, colegiada 6064 del Ilustre Colegio de Abogados de A Coruña y socia directora del área civil del despacho, y Luis Jurado Cano, colegiado 6317. Antes de mover un papel miramos a quién hay que reclamar, qué documentos prueban la deuda y si el deudor tiene algo que embargar, porque de esas respuestas depende el camino y lo que va a costar recorrerlo.

A quién se le puede reclamar

Si el deudor es una persona, responde con su patrimonio entero, también con lo que reciba después de la condena, como un sueldo nuevo o una herencia. Si murió sin pagar, la deuda pasa a sus herederos. Quien acepta la herencia sin más responde también con sus propios bienes, y quien la acepta a beneficio de inventario responde solo hasta donde alcance lo heredado, como explicamos en heredar deudas.

Si la deuda es de una sociedad limitada o anónima, se reclama a la sociedad. El administrador responde con su propio patrimonio en casos concretos, y el que más aparece en los impagos es este. Cuando la sociedad acumula pérdidas que dejan su patrimonio por debajo de la mitad del capital, o lleva más de un año sin actividad, el administrador tiene dos meses para convocar a la junta y promover la disolución o para pedir el concurso. Si no lo hace, responde junto con la sociedad de las deudas nacidas después, y la ley presume que la deuda reclamada es posterior salvo que él demuestre lo contrario. Por eso, ante una empresa que ha cerrado la persiana sin liquidarse, revisamos las cuentas que depositó en el Registro Mercantil antes de dar la deuda por perdida.

Si hubo un avalista o fiador, hay que leer lo que firmó. Cuando se obligó solidariamente con el deudor, o renunció a que antes se persiguieran los bienes de este, se le puede reclamar el total directamente. Y cuando responden varias personas, la reclamación se dirige contra todas a la vez, para no depender del patrimonio de una sola.

Antes del juzgado, el intento de acuerdo

Desde el 3 de abril de 2025, la Ley Orgánica 1/2025 exige que antes de demandar en lo civil se intente llegar a un acuerdo por alguno de los medios que reconoce, y la demanda que no acredita ese intento no se admite. En la reclamación de deudas afecta al monitorio y a los juicios verbal y ordinario. No hace falta, en cambio, para pedir la ejecución de una sentencia o de otro documento que ya permite embargar, ni para el juicio cambiario de los pagarés, cheques y letras de cambio, ni para solicitar medidas cautelares antes de la demanda.

El intento admite varias formas, desde una negociación entre las partes o entre sus abogados hasta una mediación, una conciliación o una oferta vinculante confidencial. Lo que el juzgado examina es la prueba. Si no hay un documento firmado por ambas partes, hay que acreditar que el deudor recibió la invitación o la propuesta, en qué fecha y que pudo leerla completa. Por eso la enviamos por un medio que deje constancia de la entrega y del contenido, normalmente un burofax a su domicilio o un correo certificado a la dirección que ya se usaba entre las partes. Si en treinta días naturales desde que la recibe no hay reunión ni respuesta por escrito, el intento se da por terminado, y desde ese momento hay un año para presentar la demanda.

Ese paso tiene además dos efectos que favorecen al acreedor. La invitación a negociar interrumpe la prescripción de la deuda desde que se intenta comunicar al deudor. Y si el deudor la ignora sin motivo y después se allana a la demanda, le condenarán a pagar las costas salvo circunstancias excepcionales. No es raro que el deudor pague o proponga un calendario en esta fase, cuando ve que la reclamación llega de un despacho y está bien documentada. Si hay acuerdo, conviene elevarlo a escritura pública, porque así, si después lo incumple, se puede pedir el embargo sin pasar por un juicio.

Monitorio, juicio cambiario o demanda

Cuando la deuda consta en documentos, sea un contrato, unas facturas con sus albaranes, un reconocimiento de deuda o unos mensajes en los que el deudor admite lo que debe, la vía habitual es el monitorio. El juzgado le requiere para que pague en veinte días o explique por qué no debe, y si no hace ninguna de las dos cosas se pasa directamente al embargo. Sirve para cualquier importe y lo contamos con detalle en la página del procedimiento monitorio.

Si le pagaron con un pagaré, un cheque o una letra de cambio que después fue devuelto, existe un cauce más rápido, el juicio cambiario. Si el documento está en regla, el juez requiere de pago al deudor en diez días y ordena a la vez el embargo preventivo de sus bienes por la cantidad del título, más los intereses y los gastos. Tampoco exige el intento previo de acuerdo.

Cuando la deuda no tiene soporte documental suficiente o el deudor discute el fondo, hay que demandar. Hasta 15.000 euros el juicio es verbal y por encima de esa cifra, ordinario. Es también lo que ocurre cuando el deudor se opone al monitorio. Las rentas impagadas de un alquiler tienen reglas propias y van unidas muchas veces a la recuperación de la vivienda, y las tratamos en desahucios.

Cuando ya hay una resolución, el embargo

Una sentencia, la resolución que cierra un monitorio sin oposición o un acuerdo aprobado por el juzgado permiten pedir que se embarguen los bienes del deudor. En esa fase lo decisivo es saber qué tiene. El juzgado le obliga a declarar sus bienes, consulta a bancos y registros públicos y embarga por orden, empezando por el dinero y las cuentas. La ejecución no termina hasta que el acreedor cobra el principal, los intereses y las costas, de modo que si hoy no aparece nada el asunto sigue abierto y se reactiva cuando surgen ingresos o bienes. Lo explicamos en la página de embargos y en cómo cobrar a un moroso que dice no tener nada.

Intereses, gastos de cobro y plazos

La deuda produce intereses desde que el deudor se retrasa. Entre empresas, o entre una empresa y la Administración, la ley de morosidad fija un interés de demora igual al tipo del Banco Central Europeo más ocho puntos cuando el contrato no dice otra cosa, y suma a la deuda 40 euros por los costes de cobro sin necesidad de pedirlos, además de los gastos de cobro que se acrediten por encima de esa cantidad. Con particulares se aplican los intereses pactados o, a falta de pacto, el interés legal desde que se reclama. Y desde que hay sentencia o se abre la ejecución, la deuda devenga el interés legal incrementado en dos puntos.

Para reclamar hay plazo. Las deudas que no tienen uno especial prescriben a los cinco años desde que se pudo exigir el pago, pero algunas muy comunes prescriben a los tres, como los honorarios de los profesionales o el precio de lo que un comerciante vende a un particular. Cualquier reclamación extrajudicial, un reconocimiento de la deuda por el deudor o la invitación formal a negociar interrumpen el plazo, que empieza a contar de nuevo. Por eso cada gestión de cobro tiene que dejar rastro con fecha, y una llamada sin testigos o un mensaje sin respuesta pueden no bastar.

Quién lleva su reclamación

Las reclamaciones de deudas las llevamos juntos Ana María Reza Cortiñas, socia directora del área civil del despacho, y Luis Jurado Cano. Cuando la deuda consta en correos, mensajes de WhatsApp o contratos firmados en línea, la forma de llevarlos al juzgado pesa tanto como su contenido, y sobre eso hemos escrito en por qué la prueba electrónica decide los juicios y en la validez de la firma electrónica. Si detrás del impago hubo un engaño desde el principio, puede ser una estafa y cambia la vía, algo que explicamos en préstamos, socios y negocios. Desde 2015 el despacho ha abierto más de 5.000 asuntos.

Dónde estamos

Rúa Torreiro 13, 3.º C, 15001 A Coruña. Teléfono +34 677 841 007. Si vive fuera o el deudor está en otra provincia, lo vemos por videollamada con los documentos a la vista. Para la primera conversación tenga a mano el contrato o las facturas, los mensajes o correos en los que el deudor reconoce la deuda, sus datos y su domicilio, y las fechas en que le ha reclamado.

Lecturas relacionadas

Preguntas frecuentes

¿Tengo que intentar negociar con el deudor antes de reclamarle en el juzgado?

Sí, en el monitorio y en los juicios verbal y ordinario. Desde abril de 2025 la ley exige acreditar que se intentó un acuerdo, y basta con probar que el deudor recibió la propuesta, en qué fecha y que pudo leerla entera. No hace falta para ejecutar una sentencia ni para reclamar un pagaré, un cheque o una letra devueltos por el juicio cambiario.

La empresa que me debe ha cerrado, ¿puedo reclamar al administrador?

En algunos casos sí. Si la sociedad tenía pérdidas que dejaban su patrimonio por debajo de la mitad del capital, o llevaba más de un año sin actividad, y el administrador no promovió la disolución ni pidió el concurso en dos meses, responde con su patrimonio de las deudas posteriores. La ley presume que la deuda reclamada es posterior salvo que él demuestre lo contrario. Revisamos las cuentas depositadas en el Registro Mercantil para saber desde cuándo estaba en esa situación.

El préstamo lo avaló otra persona, ¿puedo reclamarle a ella directamente?

Depende de lo que firmó. Si se obligó solidariamente con el deudor o renunció a que primero se persigan los bienes de este, puede reclamarle el total desde el principio. Si no, se le puede demandar junto al deudor principal, pero antes de cobrarle a él hay que agotar los bienes del deudor.

¿Cuánto tiempo tengo para reclamar una deuda?

Por regla general cinco años desde que se pudo exigir el pago, y tres en casos como los honorarios de los profesionales o lo que un comerciante vende a un particular. El plazo vuelve a empezar cada vez que usted reclama de forma que quede constancia, cada vez que el deudor reconoce la deuda y cuando le invita formalmente a negociar. Guarde la prueba de cada gestión con su fecha.

¿Puedo cobrar también intereses y los gastos de la reclamación?

Sí. Entre empresas se aplica el interés de demora de la ley de morosidad si el contrato no fija otro, y se suman solos a la deuda 40 euros por los costes de cobro, más los que se acrediten por encima de esa cifra. Con particulares se cobran los intereses pactados o, si no los hay, el interés legal desde que se reclama. Las costas del juicio las paga, por regla general, quien lo pierde.

El deudor ha fallecido, ¿se pierde la deuda?

No. La deuda pasa a los herederos que acepten la herencia. Si la aceptan sin más, responden también con sus propios bienes, y si la aceptan a beneficio de inventario, solo con lo heredado. Conviene averiguar quién ha aceptado y reclamar antes de que se repartan los bienes.

¿Merece la pena reclamar una deuda pequeña?

A menudo sí, porque el monitorio sirve para cualquier importe y es un trámite ágil cuando la deuda está bien documentada. Lo que hay que calcular antes es si el deudor puede pagar y qué coste tiene cada paso, y eso se lo decimos en la primera conversación, antes de que gaste nada.

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